martes, 21 de noviembre de 2017

REFORMA TRIBUTARIA

¿Macri y una sorpresiva mutación K?: las tres víctimas de la reforma tributaria Por Germán Fermo Ser menos peor que el anterior no asegura la solución de nuestros dramas. Los gobiernos se conocen cuando ganan, por lo que, desde octubre, estamos comenzando a vislumbrar al verdadero oficialismo, uno que claramente decidió permanecer firme en una estrategia de gasto sin corrección, de déficit sin achique y de endeudamiento externo a escala. Tengo la preocupante sensación de que la principal meta de este gobierno es la colonización del Conurbano bonaerense. El oficialismo tiene un razonamiento central básicamente falaz: pretende girar en torno a un drama no resuelto, exceso de gasto y déficit, y espera que la inercia lo solucione mágicamente, la pérdida de eficacia en la política antiinflacionaria del BCRA es uno, de varios síntomas en esta dirección. Ser testarudos y no reconocer errores básicos, gana elecciones en el corto plazo, el populismo debe ser para los funcionarios un afrodisíaco altamente tentador e irresistible que les nubla el pensamiento racional. No basta con meter gente presa, se necesita muchísimo más para encauzarnos hacia un sendero de normalidad y no parecería observarse a un sólo político querer resignar sus múltiples privilegios hacia dicho objetivo. En el contexto del pacto fiscal que nos vienen relatando por TV, hubiera esperado en vez de sonrisas generalizadas y felicitaciones cruzadas, un alegato a la austeridad, aspecto sumamente ausente en especial, para un estado que está totalmente quebrado. Paradójicamente, el gran faltante del acuerdo fiscal es precisamente, la reducción del gasto, todo se toca, menos lo que verdaderamente importa, un clásico de Cambiemos, campeones de las condiciones de segundo orden. Veo a la Nación festejando, a los gobernadores aplaudiendo y no puedo dejar de preguntar entonces: ¿para un país con un déficit del 10% del PBI, si todo lo público festeja, qué le espera al contribuyente privado, no encuentro a una sola oveja y jubilado sonriendo, será porque fueron condenados a pagar toda esta fiesta de gasto que se decidió no corregir?¿Cuántas cloacas bonaerenses deberá financiar cada miembro del rebaño? Nos encaminamos a batir récords de gasto público, de déficit fiscal, de endeudamiento externo y por, sobre todo, de populismo blando, sería muy útil como sociedad, que empecemos a controlar a este gobierno ganador de elecciones y sumamente gastador, para evitar excesos del pasado, hasta los municipios ya están emitiendo deuda en dólares (Municipalidad de Río Cuarto, la semana pasada, por ejemplo). Falta de audacia: los pocos mismos de siempre pagan todo. El momento de corregir es hoy, con un contexto electoral favorable, notando que detrás de cada cosa que hace este gobierno hay deuda externa, nada es macroeconómicamente genuino y por lo tanto, la coyuntura actual se torna en una, sumamente vulnerable y dependiente. Es una lástima que los argentinos entiendan tan poco de economía básica porque si así lo hicieran en vez de festejar un rebote a puro shock de consumo y leverage, ya se estarían preocupando por nuestra capacidad de repago de una deuda que no para de crecer y que vino a financiar un déficit que tampoco lo hace y en el medio de esto, todos festejan, mi sentido común me viene gritando que algo está empezando a no cerrar. Si seguimos ninguneando a nuestra voraz dominancia fiscal, corremos el riesgo de que este modelo de gasto, déficit y deuda no converja y si ello llegase a ocurrir, una versión acérrima de populismo estaría a la vuelta de la esquina, hay mucho en riesgo, al gobierno le pido entonces que deje de contarnos que los dramas se resuelven en piloto automático. Es momento de asumir costos políticos que trasciendan a las pobres ovejas y jubilados de siempre, para eso señor presidente y con todo respeto, usted ganó las elecciones de octubre, cambie de una vez y dejemos de girar todo el tiempo como un trompo sobre el mismo drama irresoluto de siempre, vengo escuchando esta sanata interminable y repetitiva desde que tengo cinco años. Unos pocos argentinos mantienen con su esfuerzo y trabajo a toda una tropa política camuflada en el estado y encima me dicen que lo debo aceptar porque de esa forma generamos un sistema tributario más justo al mismo tiempo que el poder judicial no paga impuesto a las ganancias. Brillante subestimación a mi inteligencia. Peronia financiera: ¿resabios K de un pasado que se creía terminado? El arrebato a la seguridad jurídica pergeñada hacia el ahorrista local y si quieren también hacia los jubilados con un cambio elocuente en la fórmula de ajuste de sus prestaciones y movilidad, me obliga a preguntar: ¿qué va a quedar de la reparación histórica que se utilizó como slogan ético para justificar el blanqueo del 2016, eso también culminará siendo otro relato M? Parecería que este gobierno tiene una formidable vocación hacia el cambio de reglas de juego, en especial hacia aquellos sectores que no están organizados para hacer quilombo. Observo que al oficialismo no le basta con defaultear las condiciones preestablecidas en bonos argentinos a ahorristas locales mediante el impuesto a la renta financiera o en la eliminación de topes previsionales devorando el ingreso disponible, sino que ahora fueron además por las compañías de seguro en otra clara medida anti-mercado: obligación de no poder seguir renovando Lebacs. De esta forma, el burócrata de turno se mete y te dice qué podés y qué no podés hacer, a esta historia la vi varias veces en el pasado y nunca, terminó bien. El estado argentino está en rojo, así lo dejó el kirchnerismo, pero desde hace dos años este gobierno no ha hecho otra cosa que exacerbar una situación inicial que ya era deficitariamente caótica apostando a una sola ficha: que la suerte del rebote sostenido nos saque del pozo en donde estamos, casi por obra de la alquimia y nadie quiere hacerse la pregunta incómoda: y si eso no ocurre, ¿qué hacemos? La paradoja del estado quebrado. No me sorprende comenzar a observar algún que otro manotazo de ahogado, los quebrados suelen comportarse todos de la misma forma, la improvisación y el cambio desprolijo y permanente de reglas integran el menú de la bancarrota. Desde el impuestazo a la renta financiera, sumando ahora a las compañías de seguro y jubilados, el gobierno ha tenido un ataque inesperado de kirchnerismo para con el ahorrista local. Un gobierno que se autoproclama como el shock ético y salvador de los últimos cien años está cometiendo las mismas macanas que una larga lista de predecesores, aspecto que me lleva a concluir resignadamente que Peronia es un concepto que trasciende al peronismo. Tenemos tan arraigada la violación de instituciones ante inconvenientes coyunturales que siempre parecería que nuestros gobiernos encuentran un justificativo hacia la inseguridad jurídica, aspecto letal si se pretende el desarrollo de un mercado de capitales que precisamente por haber sido atacado con este tipo de medidas una y otra vez, es hoy algo primitivo, ordinario e inexistente, y parecería que esta versión de socialismo postelectoral va por más. Claro, para con los de afuera no se animan porque si lo hicieran le llevarían el riesgo país por las nubes y se terminaría en un rato esta estrategia de hacer la plancha, seguir gastando descontroladamente y cubrir la diferencia con emisión de deuda externa mientras esperamos con los dedos bien cruzados que un rebote mágico y prolongado nos estabilice. Me pregunto por un segundo qué hubieran dicho los economistas aplaudidores M si estas medidas de castigo hacia el ahorro local las hubiese tomado un equipo K. Lo hecho por este gobierno "de almas llenas de buenas intenciones" en los últimos días se acerca a los récords kirchneristas en términos de violación de contratos y cachetazo a la libertad de mercado: para mi decepción yo creía que esto ya era parte del pasado; pero me equivoqué, cambio en Argentina se sigue escribiendo con K. Ya no me caben dudas de que mi único punto en común con este gobierno es mi resistencia al retorno kirchnerista, en todo lo demás, esta economía radical no me representa absolutamente en nada. El kirchnerismo fue tan catastrófico que generó la percepción de que la actual mediocridad es aceptable. El delirio K nos acostumbró a un estándar tan miserable de calidad, que muchos aplauden a la marcada mediocridad de la gestión actual. Deberíamos subir ya mismo la vara de exigencia para que este gobierno no se achanche y deje de utilizar al espanto K como fuente de apoyo político, recordándole que mucho voto al oficialismo no es genuino, sólo significa el rechazo a la opción kirchnerista y, por lo tanto, es sumamente inestable y potencialmente efímero. A dos años de gobierno, todavía no se empezó siquiera a resolver la madre de todos nuestros males: gasto y déficit y mientras nos distraemos en condiciones de segundo orden seguimos endeudándonos a escala. Hoy no es el momento de consentir como mucho obsecuente lo está haciendo, sino de elevar el sentido de urgencia y recuerden: por haber aplaudido 12 años de kirchnerismo estamos como estamos, siempre nos falta esa cuota de sentido crítico tan sana y necesaria en democracia, para frenar los excesos de un estado que siempre que puede, gasta de más con la billetera del otro. Seguimos insistiendo con la misma receta trillada de siempre: queremos convencernos de que gastando en exceso convergeremos a un status quo de mayor riqueza y prosperidad, lo cual es una absurda falacia que se contrasta con la realidad empírica de las últimas siete décadas. Lo experimental de todo esto es que los próximos años nos enseñarán qué tan caro será desterrar por un largo tiempo al peronismo de la Provincia de Buenos Aires y el país entero deberá contribuir "a tan loable" objetivo. ¿El burócrata inteligente frente al mercado ingenuo o un primer síntoma de debilidad? Por lo que percibo, me animo a concluir que este gobierno no cree en la libertad de mercado a pesar de que algún que otro distraído los tilda todavía de "neoliberales", en mi humilde diccionario son sólo un grupo de "gastadores compulsivos", hay que reforzar las chances de la próxima presidenta y eso se generará a fuerza de gasto público a escala en PBA. Parecería que ahora a las aseguradoras le ordenan lo siguiente: no podrán renovar más sus tenencias de Lebacs. Para no descalzar a sus respectivos libros, les permitirían reemplazar sus Lebacs por Letras de Tesorería con similar plazo. Para que se entienda: una Lebac es una letra emitida por el BCRA, mientras que las de tesorería serían instrumentadas por el Tesoro, esto generaría una reestructuración de ambos balances: al BCRA le empezaría a bajar su explosivo stock de Lebacs y al Tesoro le empezaría a aumentar lo que ya es un alarmante stock de deuda que bate récords. Como todo en Cambiemos, nada parecería modificarse en el agregado, lo que le sacamos a uno se lo enchufamos al otro. Me imagino que lo que este sorpresivo enguizado está buscando es limpiar paulatinamente el balance del BCRA y asignarle toda la mugre al libro del Tesoro, responsable en última instancia del déficit. Primero, ¿por qué no dejan que las aseguradoras puedan libremente decidir entre comprar Letras del Tesoro o Lebacs? Segundo, ¿no sería correcto dejar que el BCRA y el Tesoro compitan por dichos fondos en libertad de mercado? Tercero, ¿si, por el contrario, le impido a las aseguradoras operar en el mercado de Lebacs y sólo les dejo el de Letras de Tesorería, no se estaría afectando un principio básico de arbitraje entre ambos instrumentos? Cuarto, ¿si se resintiese dicho arbitraje, podría entonces el Tesoro venderles letras a una tasa inferior a la de las Lebacs? Quinto, si el objetivo que persigue esta medida es tan loable y superador como nos cuentan, ¿por qué entonces no dejan que las aseguradoras puedan libremente escoger lo que quieran comprar?

domingo, 19 de noviembre de 2017

Habla la experiencia: CÁLCULOS ENGORROSOS

Habla la experiencia: CÁLCULOS ENGORROSOS: Para calcular los aumentos de las jubilaciones por la nueva fórmula, es necesario tener una capacidad como para entender las teorías de Ei...

sábado, 18 de noviembre de 2017

FUMATA BLANCA.

Panorama político nacional de los últimos siete días Fumata blanca: el acuerdo del Gobierno con provincias y gremios Finalmente hubo fumata blanca entre gobernadores y poder central. Siguiendo la línea de Mendieta, el perro vizachiano que inventó Roberto Fontanarrosa (“Negociemos, Inodoro”), tanto el poder central como las provincias y la CGT , pese a chumbarse por los medios, consiguieron acortar sus diferencias. Así, las reformas que el gobierno venía impulsando (laboral, fiscal, previsional) avanzaron esta última semana, aunque tuvieron que asimilar los recortes y modificaciones impuestos por el indispensable trapicheo que incluyó también los amagues de empresarios que resisten cargas impositivas o caída de protecciones. Ahora, después del cierre del paquete en las mesas de negociación, viene el tiempo de formalizar los acuerdos, algo que queda a cargo de las Cámaras. Se supone que, llegada la hora, habrá allí mayorías dispuestas a convertir lo negociado en leyes. Negociemos, Inodoro Los negociadores oficiales no sólo cedieron bastante (particularmente ante los gremios), sino que terminaron inclusive consintiendo cambios en su plan de modificación del sistema de actualización de los haberes jubilatorios (que se aplica también a subsidios sociales), un punto en el que habían advertido que no se tocaría ni una coma. De hecho esa modificación aparecía como la clave de la bóveda de las reformas. Con el método de actualización que impulsaba el Poder Ejecutivo se encogían los aumentos a los trabajadores pasivos y se congelaba en términos reales sus ingresos (que se actualizarían en términos nominales cada tres meses, no de acuerdo al índice de la canasta de jubilados, sino al generalmente inferior del incremento general de precios). Por la vía de ese recorte previsional y de subsidios sociales, el plan del Ejecutivo esperaba ahorrar más de 100.000 millones de pesos, una suma que permitiría compensar a la provincia de Buenos Aires (recibirá casi la mitad de ese monto por sus reclamos referidos al Fondo del Conurbano) sin afectar a las restantes provincias, a las que, por otra parte, se les reparará el abandono progresivo del gravamen a los ingresos brutos. Los gobernadores y los jubilados Aunque a la mesa de los acuerdos no haya estado sentada ninguna representación sólida de los jubilados, el gobierno tuvo que retroceder en esas aspiraciones. Desde la mesa de los gobernadores se le transmitió a la Casa Rosada que esa modificación estaba destinada a a crear un gran ruido político complicaría el paso de los acuerdos por el Congreso y que, sin cambiar también esa propuesta, los propios acuerdos no podrían concretarse. Los líderes legislativos vinculados a las provincias habían registrado la atmósfera pesada que llegaba a sus bloques desde la calle y lo transmitieron a los gobernadores, que por cierto cuentan con su propio olfato político. El gobierno decidió escuchar la advertencia: en la Casa Rosada se sabía que el tema de la actualización de jubilaciones y subsidios también provocaba resistencias en un número de legisladores oficialistas. Se decidió, así, garantizar que ningún jubilado con 30 años de aportes acreditados gane menos que el 82 por ciento de un sueldo mínimo. Y que las actualizaciones trimestrales de los ingresos previsionales serán superiores a la inflación del período registrada por el INDEC. Puede alegarse que el sueldo mínimo que serviría de piso es muy bajo. También que los índices generales de inflación no reflejan adecuadamente la canasta de gastos de los jubilados. Todo se puede perfeccionar. Los jubilados probablemente encontrarán formas de hacerse oír por los políticos, por los gremios, por los medios y, por cierto, por una Iglesia que ha renovado su conducción y acentúa la prédica bergogliana contra “la cultura del descarte”. En cualquier caso, el aporte de los gobernadores contribuyó ya a mejorar políticamente la propuesta original del Ejecutivo y confirma así la virtud de la búsqueda de acuerdos y el trabajo colaborativo. Lo que no queda claro aún es con qué ahorros alternativos (o con cuáles recursos complementarios) financiará el poder central los compromisos que asume. La deconstrucción del cristinismo Por el momento se atiende más a la buena noticia de los acuerdos (un paso hacia la consolidación del nuevo sistema político) que a la letra más fina de estos. También ayuda a asordinar ese interrogante el ruido que se desprende de la deconstrucción del cristinismo. Una oleada epistolar, condimentada con expresiones en redes sociales y declaraciones pone de manifiesto la rápida fragmentación del liderazgo de la señora de Kirchner, imputada por varios de quienes fueron sus acendrados y notorios fieles de abandonar a su suerte a “leales que están presos por leales”. Aníbal Fernández, Guillermo Moreno y Luis D’Elía, tal vez anticipándose a avatares propios, se quejaron de que la Señora dejara en banda a Julio De Vido y a Amado Boudou. De Vido se había expresado por carta propia y por voz de su esposa. Alessandra Minnicelli, quien se quejó de que la expresidente “ ha tenido un gesto bastante inhumano hacia mi familia”. Se refería a aquella declaración de CFK, que textualmente había dicho: “"No pongo las manos en el fuego ni por De Vido ni por nadie. Las manos en el fuego, por mí y por mis hijos". Desde la forzada calma del penal donde aguarda ser juzgado, De Vido había respondido a esa frase con otra muy intencionada: “En realidad yo no conozco a nadie, y usted lector seguramente tampoco, que ponga las manos en el fuego y no se queme”. Un mensaje de familia a familia. Aníbal Fernández, golpeado lateralmente por casos como el FIFAgate y las confesiones del ex directivo de Torneos Y Competencias, Alejando Burzaco,ha decidido tomar distancia de la Unidad Ciudadana de la señora de Kirchner, un club que en realidad no mostraba mucho interés en tenerlo como socio. Se trata de signos de dispersión que hay que ubicar en un contexto en el que el peronismo poskirchnerista busca su propio destino, trata de reubicarse mirando al futuro y de despegarse de personajes y procedimientos “piantavotos”, es decir, cuestionados por la opinión pública. En ese clima son muchos los que consideran que el piantavotos es el otro. Mientras el cristinismo se dispersa y la jefatura de la expresidente es sometida a la acción del fuego amigo, la liga de los gobernadores y sus expresiones legislativas comienzan a perfilarse como una primera línea de reagrupamiento, en contacto con la fuerza sindical. El poder de los jueces Entretanto, la Justicia suma su propio escenario y su súbito vértigo a ese contexto. No siempre con la alegría del gobierno. En rigor, las relaciones entre el Ejecutivo y el Poder Judicial no atraviesan tiempos sosegados. La opinión pública no está satisfecha con la Justicia y ese hecho ejerce presión sobre el gobierno. También sobre los jueces, que tratan de mejorar su imagen apelando al ímpetu y a la espectacularidad. Desde la política (y desde el gobierno) se observa con perplejidad esa tendencia y se analiza con inquietud el riesgo de que los procedimientos que hoy son empleados sobre personajes como Boudou o De Vido, basados en una extensión de los criterios preventivos asentada en un reciente fallo redactado por el juez Martín Irurzun, puedan eventualmente ser aplicados a funcionarios actuales o futuros o a amigos del poder. Si la política amparó antes y castiga ahora a un juez como el camarista Eduardo Freiler, los magistrados que hasta hace poco hacían gala de morosidad y benevolencia en asuntos referidos a la política y los funcionarios, ahora cobran dinamismo y rigor para invadir ese territorio. En el fondo, parece haber una puja para desplazar el disgusto público a terreno ajeno. Jorge Raventos

SAQUEOS Y VENTILADORES

Saqueos y Ventiladores “Un verdadero príncipe, un gobernante que se precie de tal, debe ofrecer la vida antes que entregar la dignidad de sus súbditos y la suya propia”. Federico Andahazi Ninguno de nosotros –a esta altura, ni siquiera el 20% que la votó en todo el país en octubre- considera a Cristina Elisabet Fernández una verdadera princesa, ya que ha dado acabada pruebas de privilegiar sólo su interés, personal y pecuniario, antes que los de la Patria o, inclusive, a su partido político y, menos aún, que los de quienes robaron para la familia Kirchner durante décadas, en la Provincia de Santa Cruz y en todo el país más tarde. La Argentina, más allá de los inesperados y exitosos acuerdos que consiguió suscribir el Gobierno el jueves con los gobernadores y con la CGT, está inmersa en una situación económico-financiera sumamente complicada: necesita endeudarse en el exterior para sostener el imprescindible gradualismo (30% de los habitantes son pobres) en el ajuste por la debilidad del ahorro interno, tiene una de las más altas tasas de inflación del mundo, para intentar controlarla el Banco Central sube las tasas de las LEBAC a límites enormes, la presión impositiva es desmesurada, el costo laboral y previsional nos impide ser competitivos, el Estado tiene un déficit que alcanza al 10% del PBI, el colapso de la infraestructura vial y ferroviaria incide gravemente en los costos internos, y sobran en todas las administraciones públicas más de un millón de empleados, a los que no se puede despedir mientras no haya quien los absorba. Ese panorama, como es lógico, está incidiendo en la falta de inversiones genuinas, esas que inocentemente esperabamos como una lluvia. Sin ellas, resultará imposible que la Argentina crezca a un ritmo que le permita reducir el porcentaje de deuda en relación al PBI, colocando al país en una zona de gran vulnerabilidad ante la eventual aparición de “cisnes negros” en el mercado internacional; el default de Venezuela, ¿será uno de ellos? Ante esa combinación de factores negativos me pregunto cuánto ha incidido en ellos la feroz rapiña a que fue sometida la Argentina durante los últimos años. Si recordamos que durante la década pasada ingresaron en las arcas públicas nada menos que US$ 970 mil millones, y que el país quedó en ruinas, tendremos al menos una respuesta parcial. Sería suficiente pensar cuánto nos costó la ambición de Néstor Kirchner de quedarse con YPF en materia de pérdida del autoabastecimiento energético y, consecuentemente, en la enorme cantidad de esenciales divisas que nos hemos visto obligados a dilapidar para importar gas y electricidad, y de perpetuarse en el poder a través del más impúdico clientelismo, Pero no basta, porque día a día aparecen nuevos chancros expuestos que muestran hasta qué punto llegó el saqueo. Veamos algunos ejemplos que permiten una aproximación: los fondos desaparecidos de Santa Cruz; la mina de carbón de Río Turbio; los negociados con Hugo Chávez con bonos de deuda argentina; los inexistentes caminos y centenares de propiedades a nombre de Lázaro Báez; la venta fraudulenta de dólar futuro; el lobby de las constructoras encabezadas por Skanska y Odebrecht; la explosión del juego y la tolerada evasión impositiva de Cristóbal López; la penetración del narcotráfico gracias a la sociedad con Cristina y su gerente Anímal Fernández; los US$ 50 millones en propiedades en Miami del “valijero” y secretario presidencial Daniel Muñoz; “Sueños Compartidos” y la Tupac Amaru; Fútbol para Todos; los sobreprecios en los cargamentos de gas licuado; el enriquecimiento de Ricardo y Pablo Barreiro, Osvaldo Sanfelice y Martín Aguirres; el negociado de Ciccone; las cadenas de hoteles de los Kirchner y Relats; Rudy Ulloa Igor y su transformación de cadete en empresario de multimedios; la apropiación de tierras fiscales en Calafate; la malversación de subsidios en la Secretaría de Transportes (colectivos y ferrocarriles) y en el INCAA; el brutal incremento de la pauperización y su consecuencia en el crecimiento de los asentamientos y villas de emergencia; el latrocinio en el PAMI y en IOMA; las cajas fuertes de Florencia Kirchner; las montañas de dinero pesadas en “La Rosadita”; el gran abanico de medios de prensa sostenidos exclusivamente por la publicidad oficial; la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo; los viajes de personajes en aviones privados y el transporte de diarios y medialunas a Río Gallegos en los Tango; etc., etc.. ¿Cuál fue el costo para el país de la disparatada guerra contra el campo que abortó por el voto “no positivo” de Julio Cobos? ¿Cuánto se robó con las indemnizaciones a los terroristas y a sus familiares? ¿A cuánto alcanzan los saldos de las cuentas de Cristina y su familia en las islas Seychelles y otros paraísos fiscales? ¿Cuánto nos costó y qué objetivo real tuvo la expedición de Guillermo Moreno a Angola?; ¿fue, como creo, para cambiar las montañas de billetes de € 500 que juntaba Néstor, para acariciarlos y entrar en éxtasis, por diamantes africanos? Sin duda, otra vez estamos hablando de miles de millones de dólares. Tal como algunos suponían y pocos esperaban, la sucesión de prisiones preventivas decretadas contra ex funcionarios de primer nivel del kirchnerismo ha provocado pánico entre los afectados, en especial porque el ánimo de todos ellos se vio francamente perjudicado por la falta total de solidaridad de la “noble viuda”; en la medida en que varios de quienes ahora viven atrás de las rejas han involucrado –como lo hizo ella misma- a sus propios hijos en la comisión de un sinnúmero de delitos gravísimos (lavado de dinero, enriquecimiento ilícito, fraude y complicidad en la corrupción, etc.), la preocupación de cada uno se ha incrementado exponencialmente. Ya vimos “arrepentirse” a personajes menores como Leonardo Fariña y Federico Elaskar, pero ahora se han sumado Alejandro Burzaco y Alejandro Vanderbroele, que han comenzado a hablar de los negocios de Cristina y su hijo Máximo, de Amado Boudou, de Ricardo Echegaray, de Juan Manuel Abal Medina, de Gabriel Mariotto, de Julio Grondona y de Gildo Insfrán. Julio de Vido amenaza epistolarmente contar lo mucho que sabe y, seguramente, lo seguirán Lázaro Báez, tan pronto la remolona Justicia se lleve puestos a sus hijos, y Luis D’Elía y el propio Anímal Fernández, transformados en las más llorosas viudas de don Néstor. En esta materia, todo lo que leemos diariamente en la prensa no ha hecho más que empezar, y en Comorodo Py, con el despido de Eduardo Freiler, se respira un aire levemente más puro. Con certeza, las cárceles de Marcos Paz y Ezeiza se seguirán poblando de delincuentes como los descriptos, pero no podemos ni debemos resignarnos a que ése sea el único costo que deberán pagar. Es imprescindible que devuelvan las inmensas fortunas que han robado, para que sirvan para paliar, al menos en parte, el monumental daño que su accionar ha generado en términos de pobreza, miseria y costo argentino. De acuerdo con la definición del Tratado de Roma, el kirchnerismo cometió un verdadero genocidio, como bien saben los qom y los wichis. En estos días, está circulando por las redes una versión que atribuye al insólito e inexplicable viaje a Europa de Alicia Kirchner, Gobernadora de la Provincia de Santa Cruz, que se encuentra en crisis terminal, el propósito de buscar y negociar asilo político para su cuñadísima y sus hijos. Estoy convencido que se trata de un disparate, toda vez que hoy ningún país otorga protección a los acusados de corrupción; Alberto Fujimori, ex Presidente del Perú, fue extraditado por Japón, pese a ser ciudadano también de ese país, y hoy se pudre en una cárcel de Lima. Las excepciones, claro, son los falsos paraísos comunistas de Venezuela y Cuba, pero no me parece que, con las veleidades que la caracterizan, Cristina se muestre proclive a residir en ellos, donde le resultaría imposible exhibir sus joyas y sus exclusivas carteras Louis Vuitton. Bs.As., 18 Nov 17 Enrique Guillermo Avogadro Abogado Tel. (+5411) ò (011) 4807 4401/02 Cel. en Argentina (+54911) o (15) 4473 4003

viernes, 17 de noviembre de 2017

ARREPENTIMIENTO

ARREPENTIMIENTO Malú Kikuchi (17/11/2017) ”Señor me arrepiento…” desde la lejana infancia vuelven las palabras liberadoras con las que empezaba la confesión. Cuando esta terminaba, llegaba la alegría intensa de sentirme limpia de los errores cometidos. Pero el arrepentimiento, sentir pesar por haber hecho o haber dejado de hacer algo (definición del RAE), puede tomar muchas formas y los arrepentidos, a cambio de algo, pueden serlo delante de un juez. Vivimos en un país donde “el arrepentido”, hasta ahora, era denostado por ser un “buchón”. Palabra curiosa que en España significa una paloma que infla su buche, en México a los campesinos de Sinaloa, acá, un delator. Los chicos crecen con ese concepto, “buchonear” a un compañero está mal. Y crecen con esa mentalidad que se extiende a delitos mayores que pueden cometer sus pares de trabajo, o jefes, o funcionarios. Así nos fue en los últimos años. Pero ha sido tanto y tan grande la expoliación de los dineros públicos, que hasta nosotros, los reyes de la lealtad mal entendida, originada en la “omertá” mafiosa, el silencio impuesto bajo penas terribles, se ha permutado en actitudes lógicas. En octubre 2016, el congreso por unanimidad votó la ley del Arrepentido en casos de corrupción (ley Nº 27.304). Para “el arrepentido” el ingreso es voluntario, lo debe hacer por escrito, con abogado defensor, fiscal y el aval del juez. Debe comprometerse a denunciar con pruebas ciertas y verificables, hechos y personas que se atengan al delito por el que está imputado el arrepentido. Debe hacerlo antes de que se inicie el juicio. Si miente, le corresponde de 4 a 10 años de prisión. Si su delito mereciera prisión perpetua, no podría recibir menos de 15 años de cárcel. No podrán arrepentirse los ex y actuales funcionarios pasibles de juicio político (CN), ni los imputados por delitos de lesa humanidad. Los arrepentidos recibirán “el beneficio” de lo que en Brasil se llama “la delación premiada”, sólo después del dictamen de la sentencia. Entonces accederá al *Programa Nacional de Protección a Testigos e Imputados. Nuestro primer arrepentido fue Leonardo Fariña, joven y exitoso empresario, cercano a la farándula, que se confesó valijero y lavador del dinero de Lázaro Báez. Habló de La Rosadita, de la compra de campos y de la ruta del dinero K. Según el ministerio de justicia y DDHH, Alejandro Vanderbroele se acogió a la ley del arrepentido (por el momento), imputado en el caso de Formosa, Old Fund y Ciccone. Denunció a José Nuñez Carmona, Amado Boudou y a Oscar Parrilli, siendo este ex cabeza de la *AFI. Mientras, en un juzgado de Nueva York, EEUU, Alejandro Burzaco, ex CEO de Torneos (hermano de Eugenio Burzaco, secretario de seguridad de la nación), declara por el FIFAgate, la Conmegol y “fútbol para todos”. Dice haber pagado coimas por un total de US$160 millones a unas 30 personas. US$15 millones a Julio Grondona y siguen los nombres. Dice que su hermano lo previno que la policía federal lo iba a matar si hablaba. Esperemos que Julio De Vido entienda que arrepentirse y confesar ante un juez, es liberador. Lo mismo se espera de Boudou y de Etchegaray y de casi todos los ex funcionarios de los gobiernos kirchneristas. Y la inevitable pregunta: en la Argentina que vivimos estos últimos años, una Argentina absolutamente autocrática, donde no se movía un papel, ni se votaba o rechazaba una ley, sin órdenes de los presidentes K, ¿fue posible que tanto Néstor como Cristina no supieran de la enorme corrupción? Es difícil de creer. Arrepentirse es sanador, libera la conciencia, ¿tendrán conciencia de la pobreza que han generado, de la obra pública truchada, del pueblo al que han engañado? Probablemente, no. Pero esta bendita ley del arrepentido les acorta las penas de prisión que merecen por los delitos cometidos y puede que aporten las pruebas necesarias para llegar más alto, donde todo se imaginó y se puso en práctica. Arrepentirse es un verbo reflexivo porque implica una acción personal, la decisión de una persona, que puede ser emotiva o racional o ambas cosas, pero siempre es bienvenida, en particular por una Argentina necesitada de culpables castigados por la ley, que necesita recuperar el dinero que le robaron y que necesita conocer la verdad. RAE: Diccionario de la Real Academia Española CN: Constitución Nacional *AFI: Agencia Federal de Inteligencia *Ley Nº25.764

sábado, 11 de noviembre de 2017

FAYANDO Y FAYANDO

clip_image002 “Fayando y fayando”* “Nos envejece más la cobardía que el tiempo. El tiempo sólo arruga la piel. El miedo arruga el alma” Facundo Cabral Hoy la Justicia ocupa el lugar central de la vidriera donde se exhibe lo peor de la Argentina, tanto por el enorme desprestigio que la rodea, cuanto por la discusión acerca de las reformas necesarias. Las responsabilidades alcanzan a los tres poderes del Estado, y su buen desempeño, con independencia, seriedad y celeridad, resulta esencial para nuestra propia convivencia como sociedad y para la inserción de nuestro país en el mundo, con la consecuente llegada de indispensables inversiones: para que la incidencia de la deuda pública en el PBI descienda, éste debe crecer y, por otra parte, el millón de empleados públicos que sobran sólo podrán ser despedidos cuando la actividad privada pueda absorberlos. El inventario de los males que la aquejan incluye la modificación kirchnerista del Consejo de la Magistratura, la nefasta aceptación de la renuncia de los magistrados cuestionados, el inicuo comportamiento de los jueces federales, el enriquecimiento inexplicado de algunos, la falta de preparación de otros, la colonización del fuero penal por la escuela garantista (herencia de Zaffaroni), la industria de los juicios laborales, la enorme duración de los procesos, el colapso edilicio y la falta de equipamiento informático, el nepo/amiguismo en el ingreso del personal a la carrera judicial y varios etcéteras. Una vez más, y por razones cada vez más repugnantes, ha vuelto a ser cuestionada. Regresó a la picota por obra del Juez Ariel Lijo y su orden de detención del ex Vicepresidente, Amado Boudou. En la nota anterior, “Punteros, malandras y porongas”, ya expresé mi opinión sobre el tema, pero la difusión de las imágenes y filmaciones captadas durante el procedimiento ha suscitado una discusión que amerita otro análisis, ya que una parte de la ciudadanía y del periodismo se rasgó las vestiduras frente a la presunta e humillación a la que habría sido sometido el reo -se trata de un delincuente común, cómplice y testaferro del régimen saqueador que acaba de pasar a la historia- cuando se lo vio en piyama, descalzo y despeinado, mientras se le leía la orden de prisión. Comenzó una polémica, amplificada en las redes sociales, acerca de la eventual violación de los derechos humanos del imputado, y otra vez se reveló nuestro costado más hipócrita. Nada se dijo de los perjuicios directos que este incansable ladrón causó a los más humildes y desprotegidos de nuestros conciudadanos, muchos de los cuales siguen descalzos –hace poco tiempo se viralizó la fotografía de un chico en un colegio rural, sin zapatos, mientras portaba la bandera- sino que se olvidaron las situaciones, mil veces más graves, que afectan a los militares y civiles presos, muchos sin condena firme, desde hace tantos años. Los recientes presos por corrupción, mucho más jóvenes, son trasladados al Hospital Penitenciario de Ezeiza, donde pueden comprobar en carne propia la precariedad de las instalaciones y de los servicios que allí se brindan; pero los antiguos huéspedes son ancianos cuya edad promedio supera los 76 años y presentan patologías de toda índole, incluyendo numerosos de casos de cáncer terminal, están casi ciegos o paralizados. Entre los muchos casos que fueron llevados en penosas condiciones a los tribunales que los juzgan en los procesos mal llamados de “lesa humanidad”, hombres de edad muy avanzada, algunos de los cuales se encuentran afectados por males de Alzheimer y Parkinson, los más emblemáticos fueron los del General Antonio Bussi y del Comisario Luis Patti. Además de recordar que fueron elegidos por sus vecinos varias veces como Gobernador de Tucumán e Intendente de Escobar, respectivamente, fueron obligados a comparecer estando cuadripléjicos; sus penosas fotografías en camilla recorrieron el mundo y, sin embargo, no hubo queja alguna de parte de los organismos de pseudo derechos humanos, ni se levantó una sola voz desde la política que se refiriera a ellos. Ahora, muerto el primero y cuando los jueces decretaron la prisión domiciliaria del segundo, se organizan escraches para repudiarlo; ¿se necesita alguna muestra más de la tuerta mirada de esas organizaciones? Pero no fueron los únicos episodios aberrantes de este largo período de venganza caníbal que se desatara a partir de la llegada del kirchnerismo al poder y que el gobierno de Cambiemos no ha hecho nada por interrumpir. El mes pasado, desde el penal de Ezeiza fueron llevados a un tribunal de Bahía Blanca un grupo de detenidos; el traslado se efectuó en un camión celular, destartalado y sucio, a pesar de la avanzada edad –superaban los 82 años- y de las enfermedades de los imputados. Por la noche y durante doce horas, con las luces interiores encendidas permanentemente y las ventanillas cegadas, se los trató como ganado; entre otros comportamientos humillantes, el vehículo no se detuvo ni para que pudieran ir al baño –el existente en el interior estaba clausurado- y debieron utilizar en su reemplazo botellas provistas por los agentes penitenciarios. Tampoco hubo entonces queja alguna, ni reacción de la Secretaría de Derechos Humanos. El contraste con el trato brindado a los presos por corrupción, que incluyen traslados en avión y vehículos de alta gama, no puede resultar más repulsivo. El otro aspecto de la cuestión Boudou se centró en la orden de prisión preventiva del ex funcionario. La ley establece que esa medida de privación de la libertad se debe decretar cuando existe peligro de fuga o se puede poner el riesgo la investigación; dada la edad de los militares y su falta de medios económicos, pensar que puedan escaparse sería una estupidez, y nadie podría alterar las pruebas en hechos ocurridos hace cuarenta años. No puede exceder de los dos años, prorrogable por un año más si hubiera fundamentos. En el caso de los presos políticos, amén de otras aberraciones violatorias de todos los principios del derecho que sustentan el edificio de la civilización occidental -irretroactividad de la ley penal, juez natural, legalidad, principio de inocencia, etc.- esos límites han sido superados exageradamente. Para poner números concretos, hay que decir que el 76% no tiene condena firme, y el promedio de extensión de sus prisiones preventivas llega a los 6 años, aunque en algunos casos alcanzan a los 15; peor aún, 287 detenidos en esas circunstancias ni siquiera han llegado a juicio, o sea, nunca han sido declarados culpables de los crímenes que se le imputan. Tengo esperanzas en que la reciente renuncia de la Procuradora General de la Nación, la inefable Alejandra ¡Giles! Carbó, que tendrá efecto a partir del 31 de diciembre próximo, y la reforma de la ley del Ministerio Público, en tratamiento hoy en el Congreso, permita el rápido desplazamiento de los innumerables impresentables disfrazados de fiscales con los que colonizó los tribunales, con la obvia complicidad de esos otros canallas, los jueces -verdaderos asesinos togados- que llevaron adelante los juicios de la venganza. ¡Teléfono para Germán Garavano, Ministro de Justicia, y para Claudio Avruj, Secretario de Derechos Humanos! No se puede ser acomplejado ni timorato, en especial cuando enfrente están los mismos que pretenden destituir al Gobierno y convocan a organizar comandos de resistencia sin que a nadie se le mueva un pelo. Bs.As., 11 Nov 17 (*) De “Yira, yira”, tango de Enrique Santos Discépolo Enrique Guillermo Avogadro Abogado Tel. (+5411) ò (011) 4807 4401/02

LEGAL Y LEGÍTIMO

LEGAL Y LEGÍTIMO Malú Kikuchi (10/11/2017) Es fácil confundir lo legal con lo legítimo, pero no son lo mismo. Legal es todo aquello que es refrendado y permitido por la ley. Legítimo, además de ser legal, no proviene de ninguna institución legislativa, pero confiere autoridad, aceptación y consenso por parte de la comunidad. Es decir que lo legal tiene que ver con la ley y lo legítimo con la aprobación de la sociedad. Mauricio Macri (Cambiemos) salió 2º en la primera vuelta de las elecciones presidenciales del 2015, pero el 22/11, ganó el balotaje enfrentado a Daniel Scioli (FPV). En las PASO, 25/10/2015 , Scioli ganó con el 36,86% de los votos, frente a Macri que sacó el 34,33%. En el balotaje Macri se impuso con el 51,40%, mientras Scioli sacó el 48,60%. Votaron 25.738.560 personas, la diferencia fue del 2,8%. La diferencia de sufragios fue pobre, pero en las democracias se gana o se pierde por un voto. Cambiemos ganó a pesar del 2,8%. Se enfrentó a un país en ruinas que había que reconstruir. Al mismo tiempo que se gestionaba y se construía infraestructura, se intentaba cambiar la mentalidad de la mayoría de los argentinos, que creen en los mesías y en el irrealismo mágico latinoamericano. Con pobreza creciente, minoría en ambas cámaras, la mayoría de las provincias en manos de la oposición, se comenzó el arduo, largo y fructífero camino de la discusión de ideas, del debate, de aceptar que el otro a veces, tiene razón. Se construyeron consensos con una oposición (Frente Renovador y PJ) que hizo honor al difícil momento del país. Oposición, que no incluyó ni al FPV, ni a la izquierda. Se equivocaron desde el gobierno demasiadas veces, lo reconocieron y dieron marcha atrás. Por un tiempo este sistema fue casi una política de estado. La inflación se disparó, el déficit creció al mismo tiempo que lo hizo la pobreza. Se aumentaron las ayudas sociales y pareció que el populismo seguía como en la era K. Entonces el descontento se generalizó, entre votantes y opositores. Daba la sensación que se hacía más populismo para ganar las elecciones de medio término y así, finalmente, poder terminar con el populismo. Kafkiano. No se conocía un plan de gobierno concreto, y salvo en materia de política exterior donde todos los movimientos fueron exitosos y recolocaron al país en el mundo, el resto de las políticas fueron caóticas y difíciles de comprender. Llegaron las temidas elecciones legislativas del 22/10 de este año. CFK (Unidad Ciudadana) se presentaba como candidata a senadora por la provincia de Buenos Aires y había ganado, una forma de decir, las PASO ante Esteban Bullrich (Cambiemos) por un escuálido 0,21%. Pero, en las democracias se gana o se pierde por un voto. Se votó. Inesperadamente, el mapa argentino se pintó de amarillo. La provincia de Buenos Aires a nivel senador, la ganó Cambiemos por el 41,38% (Esteban Bullrich-Gladys Gonzáles), frente a Unidad Ciudadana de CFK con el 37,25%. A nivel país, Cambiemos sacó el 40,59% y el kirchnerismo más aliados sacó el 21,03%. El panorama cambió, Cambiemos ahora ya no es solo legal, también es legítimo. Tiene el apoyo de la sociedad; el club del helicóptero se acabó. Con la legitimidad asegurada, el gobierno ha convocado a todos los sectores para proponer políticas de estado. Políticas que se discutirán, algunas se aceptarán, otras se mejorarán y otras morirán. Porque el gobierno no tiene mayoría en ninguna de las 2 cámaras, y eso es una bendición. Ojalá nunca más un gobierno argentino tenga mayorías absolutas, es la única forma de recuperar la república. Esperamos, con esperanza positiva, que Cambiemos inicie el camino del cambio que la Argentina necesita y al que la sociedad, con su voto, le ha dado acceso.

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